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SIEMPRE SE MUERE EN OTOÑO

Escrito por OPERACIONTRAVESAL 06-10-2018 en POESIA. Comentarios (0)


   Paol está sereno en mitad de todo,

Fran toma conciencia de la soledad de su posición

y se acerca para tomarle delicadísimamente de un brazo,

apenas grapándole sin fuerza,

vuelve aquel sentimiento de agrado al ver a Paol

“En compañía de una mujer diez

recibiendo la inconcebible “tendresse” de Fran,

la leyenda,

Paol había llorado solo,

pero ahora están entrando juntos en algún lugar,

el exquisito restaurante de Stirling,

la ciudad de cuento de hadas,

Fran elegantísima lleva un vestido de noche de color nácar

y un bolso de charol,

la extrañeza y la envidia del público,

una nota fallida por los violinistas cuando la miran,

se detiene un instante el murmullo de las fuentes,

la sonrisa de los dioses,

entran juntos en una fragua mitológica

donde la muerte no cuenta

y él y su hermano J.I. custodian los secretos del fuego y el acero,

Fran con la cara sucia del humo de carbón graso

y guantes largos y mandil de cuero-cromo,

sujetando con tenazas el hacha al rojo vivo

mientras Paol con el martillo la modela y la forja,

llueven chispas incandescentes que a ninguno inmutan,

absortos escuchando a Vulcano-J.I.

hablar en arrebato sobre los colores para el temple,

rojo cereza, azul pajizo...

están juntos en el día del entierro,

en el cementerio del pueblo,

Fran tiene unos finísimos guantes oscuros,

aproximándose a Paol abre un paraguas negro,

le cobija de la lluvia que comienza a caer,

siempre se muere en otoño,

llega un tañido desde la iglesia,

hay un estremecimiento general,

el americano tenía razón y las campanas doblan por todos,

ella sabe que nada puede redimir el vacío de un hermano,

pero sí que se puede elegir de qué vamos a llenar ese vacío,

y en él está ahora poniendo la amistad de su presencia,

su coraje sin extremos,

su afrenta como una vida,

Paol lo siente todo eso,

lo siente y después la mira,

lo lee en sus ojos claros,

lo ve en su cara guapísima,

hombro con hombro escuchan la plegaria,

el repicar de la lluvia,

el tañer de la campana,

ese silencio del mármol,

el aire de la mañana,

el consuelo de las cruces,

tierra al caer de las palas,

la ha querido siempre y J.I. sonríe desde la mitología,

al ver que Fran es tan guapa,

al verle en su compañía,

su poder blande el martillo,

el fuego es su legacía,

Fran llega a su fragua con un vestido

hecho con la seda de su paracaídas,

nunca ardió en el fuego y ahora ella es así de suave,

J.I. maneja el corte de plasma

y le habla del hidrógeno atómico y molecular

que produce ese arco a veinte mil grados centígrados,

en esa historia Fran es poderosa y J.I. no muere de cáncer,

y todos juntos comparten la aventura,

ya no son necesarios ni los guantes

ni la tierra, ni el paraguas,

en esa historia no llueve,

no es otoño,

ni Paol llora solo,

ni los violinistas fallan un nota

en el restaurante de Stirling,

ni las campanas doblan por todos.


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FOTO PORTADA

Escrito por OPERACIONTRAVESAL 28-02-2018 en OPERACION TRAVESAL. Comentarios (0)

"Nos dijeron que éramos infinitos..."

DESTELLO OPERACIÓN TRAVESAL

Escrito por OPERACIONTRAVESAL 07-01-2018 en Libro del año. Comentarios (0)

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"LA LEY DE LA CALLE" (Audio programa RNE Arturo Pérez Reverte)

Escrito por OPERACIONTRAVESAL 29-11-2017 en la ley de la calle. Comentarios (0)
 

Trocito de uno de aquellos míticos programas que hacía Arturo Pérez Reverte y sus colaboradores, Angel Ejarque, Manuel Jiménez, Juan el yonqui, etc. en RNE, (cuando ésta no era un mero folletín de propaganda del Poder)

Programa impensable hoy día, como tantas cosas y derechos y libertades que hemos ido perdiendo...

https://soundcloud.com/stesicore-corday/la-ley-e-la-calle

HÁBLAME

Escrito por OPERACIONTRAVESAL 08-10-2017 en POESIA. Comentarios (0)

   Háblame de una espada,

de un niño que llora,

del adiós a un amigo,

de una tapia olvidada.

    Del saber, la avaricia, de la luz de tu cara,

de traiciones que a veces no debiera olvidarlas.

    Dime sobre los cordeles de peonzas,

cuéntame de la risa sin causa,

del albedrío loco, del egoísmo bueno.

    Háblame del amor para negarlo,

de los viejos cuadernos,

de los sueños valientes,

de recuerdos amargos.

    Del otoño sin muerte, de corazones blandos.

    Dime cosas sobre todas las cosas,

sobre el frío de la creación, sobre losas de mármol,

sobre el tiempo perdido, sobre el patio del colegio,

sobre aquel vagabundo que vivía cantando...

se marchó y nadie ha vuelto a caminar descalzo.

    Sobre la primavera, sobre pisar el barro...

    Cuéntame de leyendas, del cielo azul y blanco,

de viajar en el tiempo, de escapar a caballo,

del color de la noche, de tus ojos cerrados.

    De la eterna e indescifrable cuestión

de si la juventud escapa por la comisura de los labios.

    Háblame de la honra, de la pelea justa,

de los ojos de hielo, de un iceberg sin punta,

de sus ocho octavos invisibles,

del fulgor de la luna,

de las uvas robadas,

de tareas monumentales,

de una espalda buscada,

de unos dientes apretados,

de un fusil en la cara.

    De un lazo para el pelo, de una niña que calla.

    Dime qué es un hechizo, una nube dorada,

de lo que no es de nadie, de lo que hay sin palabras...

y dime alguna vez aquello tan bonito:

"No hacía falta nada".

    Háblame de la seda, de la seda quemada.

    De algo bajo la lluvia, de una larga mirada,

de mil gotas de vidrio, de manos aplicadas,

de un gesto que sólo tú y yo habríamos calificado de sonrisa.

    De un pasaporte falso, de unos pasos sin huella,

de una automática brillante,

de un ramo de flores en sus manos...

¡Por dios!; ¡que te abrazara...!

    La herida en un costado,

el ligero equipaje,

de un juego... inmensamente largo.

    Di que existe ese mundo del color de tus ojos,

que es posible elegirlos en los tragos amargos,

háblame de la vida que ya viví, de recuerdos lejanos,

de aquel glorioso sentimiento de guerra,

de que, aunque todo calles,

sabes sin fin ni normas,

sin sentirte culpable.

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